sábado, 7 de mayo de 2011

Crónica de París. Parte I: La reunión

Esta primera parte es súper corta. Porque estará muy feo que lo diga, pero la reunión ha sido un auténtico coñazo.

Eso sí, no me dormí ni una sola vez. [1]

Algunas cosillas he aprendido. [2]

Comíamos de canapés todos los días. [3]

Y he tomado un par de decisiones:

i) No volverme a sentar detrás de uno de los tipos de la colaboración. Porque me enseñó la "hucha" cada vez que se levantaba o sentaba. Y fueron muchas veces. Y no fue una visión hermosa.
ii) En la próxima reunión, pongo la web esta de los botones con sonido para poder añadir efectos de sonido cuando las charlas o las discusiones sean insoportables.[4]

[1] Y menos mal, porque casi todos los días tenía al jefe al lado y no era plan quedarme roque.
[2] Como por ejemplo, que los astrofísicos cabreados y peleándose pueden ser muy graciosos.
[3] O lo que es lo mismo. Se han dejado una pasta en comida, que siempre sobraba y con auténticas bazofias (disimuladas o no).
[4] Lo que tengo que encontrar es la forma de que no suene como si viniera desde mi portátil.

PS: Las fotos tendrán que esperar a que vuelva a Toulouse y funcione la conexión. Pero habrá más posts contando cosillas :)

lunes, 2 de mayo de 2011

Orange y yo. Esa historia de ¿amor?

Todo comenzó hace dos meses y medio, más o menos. Una primera llamada, una comercial muy amable y ya estaba metida: había contratado la fibra óptica con Orange para mi piso alquilado.

No, no tenía entrada del cable de teléfono en casa.

No, no había otras compañías que dieran servicio en el edificio.

Sí, sale por un pico; pero no mucho más que el ADSL de Telefónica (o Movistar, o lo que sea ahora).

En fin, que allí estaba yo, esperando a que vinieran a hacer la instalación. Tres semanas de sobrevivir con la conexión patata (y gratis, que tampoco debería quejarme).

Y vinieron. E instalaron. Y me sorprendió lo pulcros que eran (que hasta limpiaban el polvillo tras hacer agujeros para pasar cables). Y fueron muy amables. Pero tres horas después, la fibra seguía sin funcionar. Me dijeron que había un problema en el edificio y que mandarían a alguien el lunes siguiente.

Y el lunes siguiente vino otro tipo. Y después de una horita, el problema en el edificio estaba solucionado... Pero resultó que había surgido otro problema ya fuera del edificio. Que lo solucionarían y quedarían conmigo para finalizar la instalación.

Pasaron los días y la tarde que volví de Figueres con mi coche ya arreglado... Tachán: lucecita verde y todo funcionando. Bueno, todo, todo, no. Cuando compré un teléfono, aquello no tenía señal. Miré las instrucciones y decía que en 24-48 horas debería estar funcionando.

Pasaron 24.

Pasaron 48.

Pasó una semana...

Y no, el teléfono seguía sin funcionar.

Llamé a los de Orange y cada vez me decían que alguien se pondría en contacto conmigo para concertar una cita para arreglarlo.

Pasó una semana.

Pasó otra.

Llamé otra vez. Y me dijeron lo mismo.

Pasó un mes...

Y no, nadie se puso en contacto conmigo.

El miércoles pasado recibí una carta en la que decían que si no me ponía en contacto con ellos para concertar una cita, lo lamentaban profundamente, pero sería imposible poner en servicio la fibra óptica. Fibra óptica que había funcionado, claro. Pero que, sorpresa, sorpresa, no me habían estado cobrando (pese a haberles mandado los datos de la cuenta bancaria cuando así lo pidieron).

El jueves les llamé por enésima vez. Y cuando me pasaban con un técnico, la llamada misteriosamente se cortó.

El viernes me fui pronto del curro para volver a llamarles desde casa con todos los papeles, pero al llegar a casa descubrí dos cosas:

1) Que mi querida y adorada lucecita verde ahora mismo parpadeaba en un temible color amarillo.
2) Que mi móvil francés de Lebara no me dejaba llamar al número de Orange al que tenía que llamar.

Y como complemento, descubrí que la web de Orange es una patata que no te permite hacer nada (ni siquiera mandar un e-mail al servicio de atención al cliente). Me cabreé, me pareció una táctica bastante deleznable (especialmente porque está claro que yo sí quería pagar)... Porque no me creo que hubiera una avería justo al día siguiente de haberles llamado a decirles que la fibra me iba pero lo que no me iba era el teléfono (sí, ya se lo había contado antes... supongo que me tocó un comercial un poco más centrado en los intereses de la compañía).

En fin... El sábado les volví a llamar y volvieron a quedar conmigo en que se pondrán en contacto conmigo para concertar una cita para finalizar la instalación. El lunes, si no me han llamado, me tocará volverles a llamar. Y ahora sí que me empieza a resultar urgente, porque...

He vuelto a la conexión patata.

Sniff, sniff.

PS: Apertura de interrogación del título cortesía de generosos lectores :)

domingo, 1 de mayo de 2011

Planning

Tengo que subir las fotitos de Carcassonne para daros un poquito de envidia. Debería haberlo hecho este finde pero he tenido un ataque de perrez suprema (a.k.a procrastinación) y las fotos siguen esperando.

Y como mañana MUY temprano me voy a París (en un red-eye flight, o casi) y no me llevo mi portátil sino el del curro, no voy a subirlas hasta el lunes siguiente como pronto.

Y eso dependerá de si los de Orange me llaman (que he tenido problemas con internet, pero eso es una historia que necesita su propia entrada) y lo arreglan todo el lunes. Porque claro, justo pasan estas cosas cuando no estás (o no vas a estar) en casa. En fin...

Así que eso, que me voy a París (¡¡bien!!), a currar (no tan bien), pero luego el finde es todo mío (¡¡¡súper bien!!!). Que cuando vuelva prometo los posts sobre Carcassonne y París (con mogollón de fotitos) y que a lo mejor durante la semana puedo sacar tiempo para contar lo de los de Orange. O sea, que habrá actualizaciones, I promise.

Bueno. Me acuesto ya, como los viejitos o los niños, que mañana a las 5:30 tengo que estar en pie.

lunes, 25 de abril de 2011

La muchacha, la fiebre y el protector del colchón

Tengo que subir las fotitos de Carcassonne, a ver si mañana que es fiesta. Mientras os dejo esta anecdotilla.

Érase que se era una muchacha que no padecía híper hidrosis. De hecho, era bastante moderada en ese aspecto y gozaba de una relación especial con su ducha.

Bueno, pues érase esta muchacha que pilló un trancazo. Y como toda buena gripe, le dio un poco de fiebre (38.5ºC todavía se considera un poco, ¿no?). Aparte de averiguar cómo se llama el equivalente francés del Frenadol (y descubrir con pesar que es bastante más suave pero da muuuuucho más sueño al no tener cafeína), nuestra joven protagonista hizo otro descubrimiento muy del estilo de la princesa del guisante.

¡¡¡ODIO LOS PROTECTORES DE COLCHÓN!!!
¿He dicho odio? Si es una muchacha anónima.

Veamos, igual no odiaba todos los protectores de colchón. Sólo el que había heredado de los dueños del piso. Ese protector que dejó puesto pensando que no molestaría. Claro, hasta que se despertó en un charco.

Porque señores, un protector de colchón tiene una capa de plástico que aisla el colchón de las sábanas. Y claro, no transpira. NADA. Y si estás con fiebre, el resultado natural es despertarse en un charco. Tiritando, para más señas. Y no mola nada.

Que yo entiendo que el colchón haya que protegerlo de personas con incontinencia, de chicas que no controlen demasiado su período o similares. Pero si uno se ducha regularmente, el sudor nocturno tiene pocas toxinas y basta con orear el colchón regularmente y mantener una higieneen la ropa de cama para que esto no sea un problema.

Así que la muchachilla hizo desaparecer el protector en el altillo del armario, donde aguardará presto a volver a su ubicación inicial cuando toque la siguiente mudanza.

Vamos, que no vuelvo yo a dormir con un protector de esos EVER. Icks.

viernes, 15 de abril de 2011

Volviendo a casa

Tengo libertad de horarios. Lo que mola un montón salvo por el hecho de que normalmente le echo muchas más horas de las que debería. Que sí, que también pierdo el tiempo con tonterías y hay días de productividad nula, pero...

Bueno, que me voy. Hoy quería contar la historia de mis regresos a casa. O bueno, en realidad, de una peculiaridad de los tolosanos, que hacen que el regreso a casa sea... curioso.

Veamos, si salgo a una hora más o menos razonable, el sol está poniéndose por el Oeste. Y yo cojo la periphérique justo en dirección Oeste.


Y diréis, "¡Pues vaya cosa!"

Efectivamente, eso mismo pensaba yo. Te colocas bien el parasol, te sientas erguido en el asiento [1] del coche y, si hace falta, gafas de sol al canto y listo. [2]

Listo, juas.

En ese recorrido hay tres zonas problemáticas:





En una circunvalación en la que la máxima es 90km/h, mis compañeros de fatigas al volante deciden frenar de repente a 20km/h cuando les da el sol de frente [3]. Que sí, que entiendo que la primera vez que te sucede, puedes frenar por instinto, pero joder, que atardece TODOS los días. ¡Y más o menos a la misma hora! ¡Albricias!

Y sí, sé que llevar el cristal sucio no ayuda a mejorar la visibilidad... ¡¡Pero rociar a todos los coches de alrededor con tu limpiaparabrisas, tampoco!!

El resultado es que se forman mini atascos en esas zonas. Y he visto más de un alcance [4]. Que tampoco es nada grave, pero cada día que lo veo llego siempre a la misma conclusión:

¡¡Estos tolosanos no podrían sobrevivir en España al volante!!

[1] En lugar de dejarse caer, derrumbarse en él después de todo el día currando.
[2] Y a disfrutar de las vistas, claro. Del sol inundándolo todo con luz amarilla, salir de un puente y sentir como si te estuvieses bañando en la luz del atardecer... Súper bonito, en serio.
[3] La primera vez que me pegaron un frenazo pensé que había pasado algo. La segunda caí en la cuenta de que era por el sol. ¡Fue una revelación!
[4] No, a mí no me ha pasado nada; después del primer día, voy con mil ojos y como ya sé qué zonas son las problemáticas y qué horas las más complicadas, es fácil evitar problemas.

domingo, 3 de abril de 2011

Dos recetillas y una actualización telegráfica del estado de las cosas

Primero la actualización telegráfica.

Sigo viva. STOP. El Jabato Negro regresó sano y salvo. STOP. Mucho curro pero muy guay. STOP. Algunos viajes en perspectiva. STOP. Gripazo superado. STOP. Primeramente confundido con alergia. STOP. Sigo siendo igual de desastre. STOP. Perdón por no haber escrito antes. STOP.

Y las recetas, muy brevemente.

Muffins de fresa
Ingredientes:
  • 375g de harina
  • 3 huevos
  • 125g de mantequilla fundida
  • 400g de azúcar
  • 250g de yogur natural
  • Ralladura de un limón
  • 1 cucharadita de levadura
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 500g aprox. de fresas picadas en cubitos
Preparación:
  1. Precalentar el horno a 190ºC.
  2. Mezclar la harina con la sal y la levadura. Reservar
  3. Frotar el azúcar con la ralladura. Añadir los huevos y batir hasta duplicar en volumen.
  4. Añadir la mantequilla en hilo fino sin dejar de batir.
  5. Incorporar sin batir 1/3 de la harina.
  6. Añadir la mitad del yogur.
  7. Incorporar otro 1/3 de la mezcla de harina.
  8. Añadir el resto del yogur.
  9. Al incorporar el resto de la harina, añadir también las fresas.
  10. Verter en los pocitos, espolvorear con azúcar y hornear unos 20 minutos, hasta que estén dorados, esponjosos y al pincharlos con un palillo, éste salga limpio.
Híbrido de madeleines y magdalenas, de limón con aceite de oliva
Ingredientes:
  • 80g de harina
  • 2 huevos
  • 80g de aceite de oliva virgen extra de sabor afrutado
  • 150g de azúcar
  • Ralladura de dos limones
  • Zumo de 1 o 2 limones
  • 1 cucharadita de levadura
  • 1/2 cucharadita de sal




Preparación:
  1. Nota previa: Estas magdalenas se hornean después de 12h de refrigeración en la nevera. Son ideales para preparar un sábado para hornear el domingo recién despiertos.
  2. Mezclar la harina con la sal y la levadura. Reservar
  3. Frotar el azúcar con la ralladura. Añadir los huevos y batir hasta triplicar en volumen.
  4. Añadir el aceite y el zumo de limón en hilo fino sin dejar de batir.
  5. Incorporar sin batir la harina.
  6. Tapar con film transparente y dejar reposar en la nevera toda la noche o hasta 3 días.
  7. Precalentar el horno a 205ºC
  8. Verter la masa en los pocitos. Después de toda la noche tendrá una textura esponjosa, como de mousse. No batir bajo ningún concepto.
  9. Espolvorear con un poco de azúcar.
  10. Hornear unos 15 minutos, hasta que estén doradas, esponjosas y al pincharlas con un palillo, éste salga limpio.
  11. Nota final: estas magdalenas de van resecando con el paso de los días si se dejan al aire, pero aguantan tiernas sin problemas tres-cuatro días. Si van a durar más tiempo, mejor envolverlas individualmente en film transparente.

viernes, 4 de marzo de 2011

Murphy reaparece. Y ataca a mi coche. Parte I

Creo que Murphy vive en Toulouse. Y me odia. Mira que yo soy torpe y suelo tener rachas reguleras (como aquella vez que se me fastidiaron la lavadora, el coche, el portátil, el ordenador del curro y alguna otra cosa más en una semana), pero lo de esta ciudad en relación con mi coche los jueves por la noche no es normal. ¿O hace falta que recuerde los dos eventos anteriores?

El caso es que ayer (jueves) dejé mi coche perfectamente aparcado, con el lado derecho pegado a la acera. ¿Y qué me encuentro esta mañana?



Ajá. Alguien muy amable se ha empotrado esta noche contra mi pobrecito jabato negro y me lo ha desgraciado. Un poco. Se han llevado un trocito de jabato. ¿Lo habrán confundido con un jamón?

Cuando lo he visto, he pensado que bueno, que igual la reparación me salía, no sé, por unos 300 o 400 euros. Y he llamado a la mutua, al taller oficial de Mazda y lo he dejado estar a la espera de que lo vieran.

Sí, claro. 300 o 400. ¡¡Qué más quisiera yo!!

2167,59
Dos mil ciento sesenta y siete euros con cincuenta y nueve céntimos.

¡¡¡Mas de lo que cobro limpio al mes!!!

Así que he vuelto a llamar a la mutua y parece que lo van a repatriar [1] para repararlo. ¿Qué significa eso? Aún no lo sé exactamente. No sé si vendrán a recogerlo y luego iré yo a recogerlo. Si lo llevaré yo misma y lo recogeré yo misma o qué. Pero bueno, ya tengo un taller concertado con la mutua (al ladito de Figueres) y si hace falta, gastaré un par de días de vacaciones (de esos 46 días que tengo), en llevarlo y traerlo. Y bueno, claro, si voy, ya me pasaría el día por allí, qué menos.

Habrá una segunda parte cuando esté todo arreglado. De momento, me voy a rellenar el parte. Uff.

PS: Lo estoy viendo, el lunes no me podrán poner internet. Si la siguiente semana me caigo, o me roban, o me cortan la luz, el gas o el agua, tendré que asumir que Murphy no quiere que viva en Toulouse. Lo que pasa es que Murphy no va a poder conmigo. ¿Me oyes, Murphy? ¡No me vas a ganar a cabezota! Te vas a cansar tú antes que yo, te lo digo.

martes, 1 de marzo de 2011

La conexión patata

Hace algo más de una semana que me mudé al piso nuevo. Y aunque contraté la fibra óptica con tiempo, hasta el próximo lunes, no tendré internet en casa [1]. Al menos no tendré MI internet.

El caso es que mi compañero de despacho me dijo que hay una red wifi gratis por todo Toulouse. Es una red creada por los usuarios, que comparten parte de su ancho de banda.

Es gratis, sí, pero necesitas usuario y contraseña. [2]

¿Por qué? Porque la idea es que tú compartes tu red y, a cambio, si estás fuera de tu casa, puedes acceder a esta red comunitaria y multiusuario.

Y bueno, la verdad es que siendo gratis no debería quejarme. Pero...


  1. A veces no sale la opción de poner el usuario y la contraseña. Y puede no salir en horas, da igual lo que hagas. Lo que es un peñazo, la verdad.
  2. No puedo dejar comentarios en FB. Leer, a veces sí, a veces no. A veces carga, a veces se queda colgado.
  3. No entra en gmail ni de coña. Pero ni de coña. A veces, en el modo HTML, puede medio cargar, pero lo normal es que no vaya.
  4. Lo de entrar en blogger para actualizar el blog o comentar en otros sitios, también es un claro no-no.
  5. Twitter más de lo mismo.
  6. El correo electrónico del curro: sometimes.
  7. Msn es incapaz de abrir sesión.
  8. Skype ni lo he intentado, viendo todo lo demás.


O sea, ¿que qué puedo hacer con la red? Pues leer blogs, leer webs, oír la radio. Y con unas cuantas astucias, básicamente todo. ¿Cómo se solucionan los problemas anteriores?


  • 1. - Ni idea. He descubierto que si enciendo el portátil y lo dejo quietecito un rato, a veces, al volver del reposo, ahí está la ventanita para poner usuario y contraseña. Pero esto no funciona siempre, lo que es una pena.
  • 2., 3., 4., 5. - Entrando a través de la VPN del IAC (sí, la cuenta externa; si alguien del CAU me lee, por favor, no me baneéis por ello; soy buena, no hago nada ilegal. Y sí, sé que la cuenta NO está para eso. Pero tampoco gasto tanto ancho de banda y me salva la vida). PERO... Con la VPN no puedo hacer determinadas cosas ni en Blogger ni en Facebook (principalmente, subir fotillos). Pero bueno, es un inconveniente secundario [3]
  • 3., 4. - También se solucionan usando un par de clientes específicos (Mail & Tweetie). Vamos, que usando los clientes, aún sin poder entrar en las webs específicas, puedo leer y contestar (aunque esto segundo, en el correo, a veces no va, la verdad; momento en que vuelvo a recurrir a la VPN).
  • 6. - La temperamentalidad del correo vía HORDE excede mis conocimientos. Simplemente, tiene cambios de humor en su relación con la conexión patata. Deben de tener una relación de amor-odio y claro, yo soy el bystander que sufre las consecuencias. Pequeñas, eso sí. Que tampoco pasa nada por no mirar el correo del trabajo desde casa.
  • 7. - Msn es un imposible, no matter what.
  • 8. - Lo que no se ha intentado no se puede arreglar, pero todo me dice que lo más probable es que fuera tan imposible como el msn.


Así que eso, si veis que no contesto, no comento o aparecen cosas raras, lo más probable es que alguna de estas "astucias" se haya rebelado contra mí.

Por favor, por favor, que funcione la fibra a partir del lunes. Por favor. [4]

[1] Eso suponiendo que todo vaya bien. Cruzad los dedos por mí!!
[2] Que Ayoub me facilitó generosamente :)
[3] Os habéis perdido unas cuantas fotos de cositas de comer. Lástima :P
[4] ¿Adicta yo? ¿Síndrome de abstinencia por las series? ¿Por el msn? ¿Debería hacérmelo mirar? ¿Es grave, doctor?

sábado, 26 de febrero de 2011

La ducha

Iba a hacer una entrada sobre el piso en general, pero he decidido hacer posts temáticos. Empezamos con un personaje estelar, inesperado pero que brilla por si solo. La salle d'eau.

Y diréis, ¿salle d'eau? ¿Por qué no bain? Porque el váter está separado [1]. ¿Y qué tiene de particular la ducha?

Para empezar, muy limpia no estaba. Ejem. De hecho, diría que la ducha no había llegado a conocer a la lejía en su vida. Pero no os preocupéis, que yo hice las presentaciones oportunas.

Pero una vez limpia, la verdad es que es una gozada. Porque como el edificio es viejo, tengo agua caliente y calefacción centrales. Que sí, que saldrán más caros, pero no se te acaba el agua caliente a mitad de la ducha. Y además, pese a estar en un cuarto, el agua sale con mucha presión.

Pero ¡ah!, aún hay más. La ducha es una de esas columnas de ducha con chorritos. Sí. Tiene un asiento y si lo activas, tienen 8 chorros apuntándote a la espalda y uno a la nuca.

Y eso, señores, cuando llegas agotada del curro, vale su peso en oro.

Pero esto no va a ser sólo una oda a las bondades de la ducha. Tiene sus cosillas, claro. Pierde algo de agua, a veces cuesta separar las dos puertas de la mampara y el gran descubrimiento de ayer.

Después de haberme duchado una media de 1.5 veces al día desde el lunes y después de haber limpiado la ducha 2 veces en estos seis días, ayer vi lo que parecía un trocito de plástico bajo el asiento de la ducha.

Tiré, claro. ¿Quién no tira de un plastiquito que parece pegado donde no corresponde?

Tiré.

Tiré.

Tiré y seguí tirando... Porque el plastiquito ese era, en realidad, una esquinita del plástico de fábrica que traía la ducha.

Y que nadie se había molestado en quitar en tres años de uso [2].

Y sobre el que, de hecho, alguien había sellado las juntas con silicona. Literalmente. Y que tampoco habían retirado para colocar los accesorios de la ducha (ni la barra, ni las alcachofas de los chorritos, ni la ducha propiamente dicha, ni los mandos, ni nada de nada).

De momento, armada de dos cuchillos de cocina, he quitado TODO el plástico del módulo central. Mañana tocará quitar el resto. Y el lunes o el martes, comprar silicona y repasar las juntas, no vaya a tener una inundación [3].

Y dicho esto, me voy a dar una duchita :)

PS: El lunes subiré alguna fotillo de la ducha. Desde el curro. Porque lo de la conexión de internet que estoy usando, es... ¡Oh, eso da para otra entrada!

[1] Nota al pie escatológica: Cualquier fan de Bones sabe que cada vez que tiras de la cadena, micropartículas de lo que sea que hubiera en el excusado son liberadas al aire. Si cierras la tapa, eso no es un gran problema, pero si no, y el baño comparte ubicación con otras cosas (ejemplo, cepillos de dientes), igual no te hace tanta gracia. A ver, no te vas a morir por eso (al menos, no lo creo), pero si ahora estás pensando en cambiar de cepillo de dientes, ya sabes el motivo de que el váter esté en un cubículo separado.
[2] El dueño me ha dicho que su hija vivió tres años en este piso. TRES AÑOS. Teniendo en cuenta que yo llevo menos de una semana aquí, creo que tenemos diferentes concepciones en cuanto a la limpieza. Y eso que yo no he sido nunca ni demasiado pulcra ni ordenada.
[3] Especialmente porque el suelo del baño es de parquet. Sí. En serio. Toda la casa tiene suelos de madera excepto la cocina. Pero eso lo dejamos para otro día.

sábado, 19 de febrero de 2011

Cenar el jueves por la noche. Odisea dos.

¿Recordáis lo que me pasó el jueves pasado? Pues este jueves aconteció la segunda parte. Pero lo primero es lo primero...

El jueves es el día de los seminarios aquí [1]. Este jueves, vino un amigo de T., una postdoc del grupo de los que vamos a comer [2]. Y como le iba a llevar a cenar por ahí, T. pensó que igual me apetecía. Y claro, le dije que sí.

Habíamos quedado a las 20h en el restaurante y yo ya había mirado su localización, tres caminos alternativos para llegar y un sitio donde dejar el coche (no en aparcamiento, pero vamos, donde lo había dejado el domingo, que parecía un sitio fácil). Y aunque estaba lejillos (al otro lado del río), no lo estaba tanto (10 minutillos a pie, como mucho).

La clave en todo esto está en "parecía". Pero no adelantemos acontecimientos.

Salí del Lab [3] a las 19:15, con 45 minutos de margen para hacer un recorrido de 10-15 minutos, dejándome media hora para aparcar. Lo que yo pensaba que era margen más que suficiente.

¡JA!

Esta ciudad quiere que me vuelva impuntual o que deje de agobiarme por llegar un poco tarde (o un mucho). Porque no lo entiendo...

El metro se escacharró y aunque lo arreglaron más o menos rápidamente, la web donde indicaba la incidencia no se actualizó hasta pasadas las 22h.

¿Y qué hace la gente en Toulouse un jueves por la noche? Ir al centro.

¿Y si no hay metro? Pues todos van en coche. No, nada de bicis, eso es más de día.

¿Y qué pasó conmigo? Obvio, que estuve dando vueltas y vueltas (porque además había obras) buscando sitio para aparcar, lo que me llevó a:

1) Desesperarme.
2) Equivocarme y meterme en un carrile que sólo pueden usar los autobuses (porque los coches no pueden ir en ese sentido).
3) Encontrar sitio para aparcar y dar palmas con las orejas.
4) Para luego caminar 10 minutos sin encontrar el sitio, regresar al coche y darme cuenta de que estaba a más de 20 minutos andando del restaurante.
5) Dar más vueltas.
6) Equivocarme otra vez en otro de esos carriles sólo bus. Y hacer una madrileñada para solventarlo.
7) Renegar, soltar tacos, pensar en irme a casa.
8) Recoger a T. en la puerta del restaurante e irnos a un parking.
9) Encontrarnos con que el aparcamiento está lleno.
10) Buscar una alternativa (otro parking un poco más lejos)
11) Aparcar en un minisitio.
12) Llegar tarde. Llegar MUY tarde.

Luego la cena fue muy guay, la comida rica, la compañía divertida, nos reímos mucho y mereció la pena no rendirse. Pero la angustia no me la quita nadie. Y claro, así llegué agotadísima a casa.

Y el parking me salió por 6,50. No quiero ni pensar lo que gasté en gasolina.

[1] La asistencia no es especialmente mejor que en Tenerife, salvo que los alumnos del máster están obligados a asistir y claro, hacen bulto.
[2] A las 12:45. Pero es que a las 14h cierran la cantina. Así que, eso. Me estoy volviendo francesa en los horarios de las comidas. ¡¡Es el fin del mundo!!
[3] Sí, aquí todo el mundo lo llama así.

Editado, que se me olvidaba.

¡¡¡El próximo jueves del curro a casa y nada de quedar con nadie!!!