Bueno, que me voy. Hoy quería contar la historia de mis regresos a casa. O bueno, en realidad, de una peculiaridad de los tolosanos, que hacen que el regreso a casa sea... curioso.
Veamos, si salgo a una hora más o menos razonable, el sol está poniéndose por el Oeste. Y yo cojo la periphérique justo en dirección Oeste.
Y diréis, "¡Pues vaya cosa!"
Efectivamente, eso mismo pensaba yo. Te colocas bien el parasol, te sientas erguido en el asiento [1] del coche y, si hace falta, gafas de sol al canto y listo. [2]
Listo, juas.
En ese recorrido hay tres zonas problemáticas:
En una circunvalación en la que la máxima es 90km/h, mis compañeros de fatigas al volante deciden frenar de repente a 20km/h cuando les da el sol de frente [3]. Que sí, que entiendo que la primera vez que te sucede, puedes frenar por instinto, pero joder, que atardece TODOS los días. ¡Y más o menos a la misma hora! ¡Albricias!
Y sí, sé que llevar el cristal sucio no ayuda a mejorar la visibilidad... ¡¡Pero rociar a todos los coches de alrededor con tu limpiaparabrisas, tampoco!!
El resultado es que se forman mini atascos en esas zonas. Y he visto más de un alcance [4]. Que tampoco es nada grave, pero cada día que lo veo llego siempre a la misma conclusión:
¡¡Estos tolosanos no podrían sobrevivir en España al volante!!
[1] En lugar de dejarse caer, derrumbarse en él después de todo el día currando.
[2] Y a disfrutar de las vistas, claro. Del sol inundándolo todo con luz amarilla, salir de un puente y sentir como si te estuvieses bañando en la luz del atardecer... Súper bonito, en serio.
[3] La primera vez que me pegaron un frenazo pensé que había pasado algo. La segunda caí en la cuenta de que era por el sol. ¡Fue una revelación!
[4] No, a mí no me ha pasado nada; después del primer día, voy con mil ojos y como ya sé qué zonas son las problemáticas y qué horas las más complicadas, es fácil evitar problemas.





4 comentarios:
Pues sí, estos tolosanos no durarían ni 15 minutos en cualquier entrada a Madrid un día laborable, je, je! Un beso Inesita
Pues sí que son delicados! paciencia...
Los tolosanos, pues, son todos cartesianos. Y no solo tienen dudas de si el sol va a salir mañana... además, dudan de si se va a poner HOY. Son la pera.
Irene, algo así, algo así.
Aliena, delicadísimos. Pero luego hacen unas pirulas...
Micro, no quiero ni pensar lo que puede ser al amanecer.
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