viernes, 15 de abril de 2011

Volviendo a casa

Tengo libertad de horarios. Lo que mola un montón salvo por el hecho de que normalmente le echo muchas más horas de las que debería. Que sí, que también pierdo el tiempo con tonterías y hay días de productividad nula, pero...

Bueno, que me voy. Hoy quería contar la historia de mis regresos a casa. O bueno, en realidad, de una peculiaridad de los tolosanos, que hacen que el regreso a casa sea... curioso.

Veamos, si salgo a una hora más o menos razonable, el sol está poniéndose por el Oeste. Y yo cojo la periphérique justo en dirección Oeste.


Y diréis, "¡Pues vaya cosa!"

Efectivamente, eso mismo pensaba yo. Te colocas bien el parasol, te sientas erguido en el asiento [1] del coche y, si hace falta, gafas de sol al canto y listo. [2]

Listo, juas.

En ese recorrido hay tres zonas problemáticas:





En una circunvalación en la que la máxima es 90km/h, mis compañeros de fatigas al volante deciden frenar de repente a 20km/h cuando les da el sol de frente [3]. Que sí, que entiendo que la primera vez que te sucede, puedes frenar por instinto, pero joder, que atardece TODOS los días. ¡Y más o menos a la misma hora! ¡Albricias!

Y sí, sé que llevar el cristal sucio no ayuda a mejorar la visibilidad... ¡¡Pero rociar a todos los coches de alrededor con tu limpiaparabrisas, tampoco!!

El resultado es que se forman mini atascos en esas zonas. Y he visto más de un alcance [4]. Que tampoco es nada grave, pero cada día que lo veo llego siempre a la misma conclusión:

¡¡Estos tolosanos no podrían sobrevivir en España al volante!!

[1] En lugar de dejarse caer, derrumbarse en él después de todo el día currando.
[2] Y a disfrutar de las vistas, claro. Del sol inundándolo todo con luz amarilla, salir de un puente y sentir como si te estuvieses bañando en la luz del atardecer... Súper bonito, en serio.
[3] La primera vez que me pegaron un frenazo pensé que había pasado algo. La segunda caí en la cuenta de que era por el sol. ¡Fue una revelación!
[4] No, a mí no me ha pasado nada; después del primer día, voy con mil ojos y como ya sé qué zonas son las problemáticas y qué horas las más complicadas, es fácil evitar problemas.

4 comentarios:

clues.iq@gmail.com dijo...

Pues sí, estos tolosanos no durarían ni 15 minutos en cualquier entrada a Madrid un día laborable, je, je! Un beso Inesita

Anónimo dijo...

Pues sí que son delicados! paciencia...

Microalgo dijo...

Los tolosanos, pues, son todos cartesianos. Y no solo tienen dudas de si el sol va a salir mañana... además, dudan de si se va a poner HOY. Son la pera.

Sigrid dijo...

Irene, algo así, algo así.
Aliena, delicadísimos. Pero luego hacen unas pirulas...
Micro, no quiero ni pensar lo que puede ser al amanecer.