| Las postales ya están en la pared :) |
Hoy, por fin, tengo ya mi cuenta en los servidores, mi IP (mía y sólo mía, ja!), mi correo electrónico nuevo... Sigo con un ordenador que no va a ser el definitivo, pero las cosas van marchando. Hoy me he dedicado a ponerlo un poco más a mi modo, configurarlo para trabajar... Además, claro, de seguir currando en el paper de las observaciones "tesísticas".
Mi despacho es compartido con un estudiante de doctorado que está escribiendo ahora la tesis. Se llama Ayoub, es muy majo y es muy gracioso oírle, bajo la música, renegar y resoplar mientras escribe. Le entiendo TANTO, la verdad.
| Sigrid se ha mudado a la mesa |
Soy feliz con la comida de la cantina. Hoy, por ejemplo, he comido: crema de verduras; berenjenas asadas con vinagreta y parmesano; terrine templada de pescado, acompañada de fusilli y zanahorias asadas y de postre, bizcocho relleno de crema pastelera con fruta. Eso, más un té y pan: 4,80 (sin té, 4,33).
Y hoy no he dado ninguna vuelta tonta ni al ir curro ni al volver a casa. ¡¡¡BIEN!!!
Edito (que se me ha olvidado una cosa y dos notas al pie):
El té de la máquina del curro está muy rico. Vale 30 centimillos y me parece bien. Pero me compré unas madeleines envasadas de la (otra) máquina y puff. No, la bollería industrial no mejora porque estemos en Francia (aunque hay un gofre que me llama poderosamente). [2]
[1] Léase con entonación, acento francés y boquita de piñón: "Vif la pgrocgrastinatzioiún!!"
[2] No ha caído porque NO sé por dónde meter los ochenta céntimos que cuesta. Y me da vergüenza preguntar. A ver si veo a alguien usar ESA máquina y me pispo discretamente.
4 comentarios:
Qué tiempos, la postdoctoralidad.
Digamos que el noventa y siete, para mí...
Agüelooo!!!
Bueno, la postdoctoralidad no se acaba nunca. Cuando uno es doctor, todo lo que venga detrás es postdoctoralidad... :P
Han pasado 2 semanas.
Ya sabes meter el dinero en
la maquina de bolleria industrial? :P
mir.
Mir, sí, este lunes estaba la máquina en cuestión un poco más separada de la del café y ahí estaba la clave: ¡un cable que las une! El cacharro de las monedas sirve para las dos, aunque cada una tenga su abertura para recoger el producto.
¡Victoria!
Publicar un comentario