Esta primera parte es súper corta. Porque estará muy feo que lo diga, pero la reunión ha sido un auténtico coñazo.
Eso sí, no me dormí ni una sola vez. [1]
Algunas cosillas he aprendido. [2]
Comíamos de canapés todos los días. [3]
Y he tomado un par de decisiones:
i) No volverme a sentar detrás de uno de los tipos de la colaboración. Porque me enseñó la "hucha" cada vez que se levantaba o sentaba. Y fueron muchas veces. Y no fue una visión hermosa.
ii) En la próxima reunión, pongo la web esta de los botones con sonido para poder añadir efectos de sonido cuando las charlas o las discusiones sean insoportables.[4]
[1] Y menos mal, porque casi todos los días tenía al jefe al lado y no era plan quedarme roque.
[2] Como por ejemplo, que los astrofísicos cabreados y peleándose pueden ser muy graciosos.
[3] O lo que es lo mismo. Se han dejado una pasta en comida, que siempre sobraba y con auténticas bazofias (disimuladas o no).
[4] Lo que tengo que encontrar es la forma de que no suene como si viniera desde mi portátil.
PS: Las fotos tendrán que esperar a que vuelva a Toulouse y funcione la conexión. Pero habrá más posts contando cosillas :)
sábado, 7 de mayo de 2011
lunes, 2 de mayo de 2011
Orange y yo. Esa historia de ¿amor?
Todo comenzó hace dos meses y medio, más o menos. Una primera llamada, una comercial muy amable y ya estaba metida: había contratado la fibra óptica con Orange para mi piso alquilado.
No, no tenía entrada del cable de teléfono en casa.
No, no había otras compañías que dieran servicio en el edificio.
Sí, sale por un pico; pero no mucho más que el ADSL de Telefónica (o Movistar, o lo que sea ahora).
En fin, que allí estaba yo, esperando a que vinieran a hacer la instalación. Tres semanas de sobrevivir con la conexión patata (y gratis, que tampoco debería quejarme).
Y vinieron. E instalaron. Y me sorprendió lo pulcros que eran (que hasta limpiaban el polvillo tras hacer agujeros para pasar cables). Y fueron muy amables. Pero tres horas después, la fibra seguía sin funcionar. Me dijeron que había un problema en el edificio y que mandarían a alguien el lunes siguiente.
Y el lunes siguiente vino otro tipo. Y después de una horita, el problema en el edificio estaba solucionado... Pero resultó que había surgido otro problema ya fuera del edificio. Que lo solucionarían y quedarían conmigo para finalizar la instalación.
Pasaron los días y la tarde que volví de Figueres con mi coche ya arreglado... Tachán: lucecita verde y todo funcionando. Bueno, todo, todo, no. Cuando compré un teléfono, aquello no tenía señal. Miré las instrucciones y decía que en 24-48 horas debería estar funcionando.
Pasaron 24.
Pasaron 48.
Pasó una semana...
Y no, el teléfono seguía sin funcionar.
Llamé a los de Orange y cada vez me decían que alguien se pondría en contacto conmigo para concertar una cita para arreglarlo.
Pasó una semana.
Pasó otra.
Llamé otra vez. Y me dijeron lo mismo.
Pasó un mes...
Y no, nadie se puso en contacto conmigo.
El miércoles pasado recibí una carta en la que decían que si no me ponía en contacto con ellos para concertar una cita, lo lamentaban profundamente, pero sería imposible poner en servicio la fibra óptica. Fibra óptica que había funcionado, claro. Pero que, sorpresa, sorpresa, no me habían estado cobrando (pese a haberles mandado los datos de la cuenta bancaria cuando así lo pidieron).
El jueves les llamé por enésima vez. Y cuando me pasaban con un técnico, la llamada misteriosamente se cortó.
El viernes me fui pronto del curro para volver a llamarles desde casa con todos los papeles, pero al llegar a casa descubrí dos cosas:
1) Que mi querida y adorada lucecita verde ahora mismo parpadeaba en un temible color amarillo.
2) Que mi móvil francés de Lebara no me dejaba llamar al número de Orange al que tenía que llamar.
Y como complemento, descubrí que la web de Orange es una patata que no te permite hacer nada (ni siquiera mandar un e-mail al servicio de atención al cliente). Me cabreé, me pareció una táctica bastante deleznable (especialmente porque está claro que yo sí quería pagar)... Porque no me creo que hubiera una avería justo al día siguiente de haberles llamado a decirles que la fibra me iba pero lo que no me iba era el teléfono (sí, ya se lo había contado antes... supongo que me tocó un comercial un poco más centrado en los intereses de la compañía).
En fin... El sábado les volví a llamar y volvieron a quedar conmigo en que se pondrán en contacto conmigo para concertar una cita para finalizar la instalación. El lunes, si no me han llamado, me tocará volverles a llamar. Y ahora sí que me empieza a resultar urgente, porque...
He vuelto a la conexión patata.
Sniff, sniff.
PS: Apertura de interrogación del título cortesía de generosos lectores :)
No, no tenía entrada del cable de teléfono en casa.
No, no había otras compañías que dieran servicio en el edificio.
Sí, sale por un pico; pero no mucho más que el ADSL de Telefónica (o Movistar, o lo que sea ahora).
En fin, que allí estaba yo, esperando a que vinieran a hacer la instalación. Tres semanas de sobrevivir con la conexión patata (y gratis, que tampoco debería quejarme).
Y vinieron. E instalaron. Y me sorprendió lo pulcros que eran (que hasta limpiaban el polvillo tras hacer agujeros para pasar cables). Y fueron muy amables. Pero tres horas después, la fibra seguía sin funcionar. Me dijeron que había un problema en el edificio y que mandarían a alguien el lunes siguiente.
Y el lunes siguiente vino otro tipo. Y después de una horita, el problema en el edificio estaba solucionado... Pero resultó que había surgido otro problema ya fuera del edificio. Que lo solucionarían y quedarían conmigo para finalizar la instalación.
Pasaron los días y la tarde que volví de Figueres con mi coche ya arreglado... Tachán: lucecita verde y todo funcionando. Bueno, todo, todo, no. Cuando compré un teléfono, aquello no tenía señal. Miré las instrucciones y decía que en 24-48 horas debería estar funcionando.
Pasaron 24.
Pasaron 48.
Pasó una semana...
Y no, el teléfono seguía sin funcionar.
Llamé a los de Orange y cada vez me decían que alguien se pondría en contacto conmigo para concertar una cita para arreglarlo.
Pasó una semana.
Pasó otra.
Llamé otra vez. Y me dijeron lo mismo.
Pasó un mes...
Y no, nadie se puso en contacto conmigo.
El miércoles pasado recibí una carta en la que decían que si no me ponía en contacto con ellos para concertar una cita, lo lamentaban profundamente, pero sería imposible poner en servicio la fibra óptica. Fibra óptica que había funcionado, claro. Pero que, sorpresa, sorpresa, no me habían estado cobrando (pese a haberles mandado los datos de la cuenta bancaria cuando así lo pidieron).
El jueves les llamé por enésima vez. Y cuando me pasaban con un técnico, la llamada misteriosamente se cortó.
El viernes me fui pronto del curro para volver a llamarles desde casa con todos los papeles, pero al llegar a casa descubrí dos cosas:
1) Que mi querida y adorada lucecita verde ahora mismo parpadeaba en un temible color amarillo.
2) Que mi móvil francés de Lebara no me dejaba llamar al número de Orange al que tenía que llamar.
Y como complemento, descubrí que la web de Orange es una patata que no te permite hacer nada (ni siquiera mandar un e-mail al servicio de atención al cliente). Me cabreé, me pareció una táctica bastante deleznable (especialmente porque está claro que yo sí quería pagar)... Porque no me creo que hubiera una avería justo al día siguiente de haberles llamado a decirles que la fibra me iba pero lo que no me iba era el teléfono (sí, ya se lo había contado antes... supongo que me tocó un comercial un poco más centrado en los intereses de la compañía).
En fin... El sábado les volví a llamar y volvieron a quedar conmigo en que se pondrán en contacto conmigo para concertar una cita para finalizar la instalación. El lunes, si no me han llamado, me tocará volverles a llamar. Y ahora sí que me empieza a resultar urgente, porque...
He vuelto a la conexión patata.
Sniff, sniff.
PS: Apertura de interrogación del título cortesía de generosos lectores :)
domingo, 1 de mayo de 2011
Planning
Tengo que subir las fotitos de Carcassonne para daros un poquito de envidia. Debería haberlo hecho este finde pero he tenido un ataque de perrez suprema (a.k.a procrastinación) y las fotos siguen esperando.
Y como mañana MUY temprano me voy a París (en un red-eye flight, o casi) y no me llevo mi portátil sino el del curro, no voy a subirlas hasta el lunes siguiente como pronto.
Y eso dependerá de si los de Orange me llaman (que he tenido problemas con internet, pero eso es una historia que necesita su propia entrada) y lo arreglan todo el lunes. Porque claro, justo pasan estas cosas cuando no estás (o no vas a estar) en casa. En fin...
Así que eso, que me voy a París (¡¡bien!!), a currar (no tan bien), pero luego el finde es todo mío (¡¡¡súper bien!!!). Que cuando vuelva prometo los posts sobre Carcassonne y París (con mogollón de fotitos) y que a lo mejor durante la semana puedo sacar tiempo para contar lo de los de Orange. O sea, que habrá actualizaciones, I promise.
Bueno. Me acuesto ya, como los viejitos o los niños, que mañana a las 5:30 tengo que estar en pie.
Y como mañana MUY temprano me voy a París (en un red-eye flight, o casi) y no me llevo mi portátil sino el del curro, no voy a subirlas hasta el lunes siguiente como pronto.
Y eso dependerá de si los de Orange me llaman (que he tenido problemas con internet, pero eso es una historia que necesita su propia entrada) y lo arreglan todo el lunes. Porque claro, justo pasan estas cosas cuando no estás (o no vas a estar) en casa. En fin...
Así que eso, que me voy a París (¡¡bien!!), a currar (no tan bien), pero luego el finde es todo mío (¡¡¡súper bien!!!). Que cuando vuelva prometo los posts sobre Carcassonne y París (con mogollón de fotitos) y que a lo mejor durante la semana puedo sacar tiempo para contar lo de los de Orange. O sea, que habrá actualizaciones, I promise.
Bueno. Me acuesto ya, como los viejitos o los niños, que mañana a las 5:30 tengo que estar en pie.
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