Iba a hacer una entrada sobre el piso en general, pero he decidido hacer posts temáticos. Empezamos con un personaje estelar, inesperado pero que brilla por si solo. La salle d'eau.
Y diréis, ¿salle d'eau? ¿Por qué no bain? Porque el váter está separado [1]. ¿Y qué tiene de particular la ducha?
Para empezar, muy limpia no estaba. Ejem. De hecho, diría que la ducha no había llegado a conocer a la lejía en su vida. Pero no os preocupéis, que yo hice las presentaciones oportunas.
Pero una vez limpia, la verdad es que es una gozada. Porque como el edificio es viejo, tengo agua caliente y calefacción centrales. Que sí, que saldrán más caros, pero no se te acaba el agua caliente a mitad de la ducha. Y además, pese a estar en un cuarto, el agua sale con mucha presión.
Pero ¡ah!, aún hay más. La ducha es una de esas columnas de ducha con chorritos. Sí. Tiene un asiento y si lo activas, tienen 8 chorros apuntándote a la espalda y uno a la nuca.
Y eso, señores, cuando llegas agotada del curro, vale su peso en oro.
Pero esto no va a ser sólo una oda a las bondades de la ducha. Tiene sus cosillas, claro. Pierde algo de agua, a veces cuesta separar las dos puertas de la mampara y el gran descubrimiento de ayer.
Después de haberme duchado una media de 1.5 veces al día desde el lunes y después de haber limpiado la ducha 2 veces en estos seis días, ayer vi lo que parecía un trocito de plástico bajo el asiento de la ducha.
Tiré, claro. ¿Quién no tira de un plastiquito que parece pegado donde no corresponde?
Tiré.
Tiré.
Tiré y seguí tirando... Porque el plastiquito ese era, en realidad, una esquinita del plástico de fábrica que traía la ducha.
Y que nadie se había molestado en quitar en tres años de uso [2].
Y sobre el que, de hecho, alguien había sellado las juntas con silicona. Literalmente. Y que tampoco habían retirado para colocar los accesorios de la ducha (ni la barra, ni las alcachofas de los chorritos, ni la ducha propiamente dicha, ni los mandos, ni nada de nada).
De momento, armada de dos cuchillos de cocina, he quitado TODO el plástico del módulo central. Mañana tocará quitar el resto. Y el lunes o el martes, comprar silicona y repasar las juntas, no vaya a tener una inundación [3].
Y dicho esto, me voy a dar una duchita :)
PS: El lunes subiré alguna fotillo de la ducha. Desde el curro. Porque lo de la conexión de internet que estoy usando, es... ¡Oh, eso da para otra entrada!
[1] Nota al pie escatológica: Cualquier fan de Bones sabe que cada vez que tiras de la cadena, micropartículas de lo que sea que hubiera en el excusado son liberadas al aire. Si cierras la tapa, eso no es un gran problema, pero si no, y el baño comparte ubicación con otras cosas (ejemplo, cepillos de dientes), igual no te hace tanta gracia. A ver, no te vas a morir por eso (al menos, no lo creo), pero si ahora estás pensando en cambiar de cepillo de dientes, ya sabes el motivo de que el váter esté en un cubículo separado.
[2] El dueño me ha dicho que su hija vivió tres años en este piso. TRES AÑOS. Teniendo en cuenta que yo llevo menos de una semana aquí, creo que tenemos diferentes concepciones en cuanto a la limpieza. Y eso que yo no he sido nunca ni demasiado pulcra ni ordenada.
[3] Especialmente porque el suelo del baño es de parquet. Sí. En serio. Toda la casa tiene suelos de madera excepto la cocina. Pero eso lo dejamos para otro día.
sábado, 26 de febrero de 2011
sábado, 19 de febrero de 2011
Cenar el jueves por la noche. Odisea dos.
¿Recordáis lo que me pasó el jueves pasado? Pues este jueves aconteció la segunda parte. Pero lo primero es lo primero...
El jueves es el día de los seminarios aquí [1]. Este jueves, vino un amigo de T., una postdoc del grupo de los que vamos a comer [2]. Y como le iba a llevar a cenar por ahí, T. pensó que igual me apetecía. Y claro, le dije que sí.
Habíamos quedado a las 20h en el restaurante y yo ya había mirado su localización, tres caminos alternativos para llegar y un sitio donde dejar el coche (no en aparcamiento, pero vamos, donde lo había dejado el domingo, que parecía un sitio fácil). Y aunque estaba lejillos (al otro lado del río), no lo estaba tanto (10 minutillos a pie, como mucho).
La clave en todo esto está en "parecía". Pero no adelantemos acontecimientos.
Salí del Lab [3] a las 19:15, con 45 minutos de margen para hacer un recorrido de 10-15 minutos, dejándome media hora para aparcar. Lo que yo pensaba que era margen más que suficiente.
¡JA!
Esta ciudad quiere que me vuelva impuntual o que deje de agobiarme por llegar un poco tarde (o un mucho). Porque no lo entiendo...
El metro se escacharró y aunque lo arreglaron más o menos rápidamente, la web donde indicaba la incidencia no se actualizó hasta pasadas las 22h.
¿Y qué hace la gente en Toulouse un jueves por la noche? Ir al centro.
¿Y si no hay metro? Pues todos van en coche. No, nada de bicis, eso es más de día.
¿Y qué pasó conmigo? Obvio, que estuve dando vueltas y vueltas (porque además había obras) buscando sitio para aparcar, lo que me llevó a:
1) Desesperarme.
2) Equivocarme y meterme en un carrile que sólo pueden usar los autobuses (porque los coches no pueden ir en ese sentido).
3) Encontrar sitio para aparcar y dar palmas con las orejas.
4) Para luego caminar 10 minutos sin encontrar el sitio, regresar al coche y darme cuenta de que estaba a más de 20 minutos andando del restaurante.
5) Dar más vueltas.
6) Equivocarme otra vez en otro de esos carriles sólo bus. Y hacer una madrileñada para solventarlo.
7) Renegar, soltar tacos, pensar en irme a casa.
8) Recoger a T. en la puerta del restaurante e irnos a un parking.
9) Encontrarnos con que el aparcamiento está lleno.
10) Buscar una alternativa (otro parking un poco más lejos)
11) Aparcar en un minisitio.
12) Llegar tarde. Llegar MUY tarde.
Luego la cena fue muy guay, la comida rica, la compañía divertida, nos reímos mucho y mereció la pena no rendirse. Pero la angustia no me la quita nadie. Y claro, así llegué agotadísima a casa.
Y el parking me salió por 6,50. No quiero ni pensar lo que gasté en gasolina.
[1] La asistencia no es especialmente mejor que en Tenerife, salvo que los alumnos del máster están obligados a asistir y claro, hacen bulto.
[2] A las 12:45. Pero es que a las 14h cierran la cantina. Así que, eso. Me estoy volviendo francesa en los horarios de las comidas. ¡¡Es el fin del mundo!!
[3] Sí, aquí todo el mundo lo llama así.
Editado, que se me olvidaba.
¡¡¡El próximo jueves del curro a casa y nada de quedar con nadie!!!
El jueves es el día de los seminarios aquí [1]. Este jueves, vino un amigo de T., una postdoc del grupo de los que vamos a comer [2]. Y como le iba a llevar a cenar por ahí, T. pensó que igual me apetecía. Y claro, le dije que sí.
Habíamos quedado a las 20h en el restaurante y yo ya había mirado su localización, tres caminos alternativos para llegar y un sitio donde dejar el coche (no en aparcamiento, pero vamos, donde lo había dejado el domingo, que parecía un sitio fácil). Y aunque estaba lejillos (al otro lado del río), no lo estaba tanto (10 minutillos a pie, como mucho).
La clave en todo esto está en "parecía". Pero no adelantemos acontecimientos.
Salí del Lab [3] a las 19:15, con 45 minutos de margen para hacer un recorrido de 10-15 minutos, dejándome media hora para aparcar. Lo que yo pensaba que era margen más que suficiente.
¡JA!
Esta ciudad quiere que me vuelva impuntual o que deje de agobiarme por llegar un poco tarde (o un mucho). Porque no lo entiendo...
El metro se escacharró y aunque lo arreglaron más o menos rápidamente, la web donde indicaba la incidencia no se actualizó hasta pasadas las 22h.
¿Y qué hace la gente en Toulouse un jueves por la noche? Ir al centro.
¿Y si no hay metro? Pues todos van en coche. No, nada de bicis, eso es más de día.
¿Y qué pasó conmigo? Obvio, que estuve dando vueltas y vueltas (porque además había obras) buscando sitio para aparcar, lo que me llevó a:
1) Desesperarme.
2) Equivocarme y meterme en un carrile que sólo pueden usar los autobuses (porque los coches no pueden ir en ese sentido).
3) Encontrar sitio para aparcar y dar palmas con las orejas.
4) Para luego caminar 10 minutos sin encontrar el sitio, regresar al coche y darme cuenta de que estaba a más de 20 minutos andando del restaurante.
5) Dar más vueltas.
6) Equivocarme otra vez en otro de esos carriles sólo bus. Y hacer una madrileñada para solventarlo.
7) Renegar, soltar tacos, pensar en irme a casa.
8) Recoger a T. en la puerta del restaurante e irnos a un parking.
9) Encontrarnos con que el aparcamiento está lleno.
10) Buscar una alternativa (otro parking un poco más lejos)
11) Aparcar en un minisitio.
12) Llegar tarde. Llegar MUY tarde.
Luego la cena fue muy guay, la comida rica, la compañía divertida, nos reímos mucho y mereció la pena no rendirse. Pero la angustia no me la quita nadie. Y claro, así llegué agotadísima a casa.
Y el parking me salió por 6,50. No quiero ni pensar lo que gasté en gasolina.
[1] La asistencia no es especialmente mejor que en Tenerife, salvo que los alumnos del máster están obligados a asistir y claro, hacen bulto.
[2] A las 12:45. Pero es que a las 14h cierran la cantina. Así que, eso. Me estoy volviendo francesa en los horarios de las comidas. ¡¡Es el fin del mundo!!
[3] Sí, aquí todo el mundo lo llama así.
Editado, que se me olvidaba.
¡¡¡El próximo jueves del curro a casa y nada de quedar con nadie!!!
domingo, 13 de febrero de 2011
jueves, 10 de febrero de 2011
La odisea del jueves al anochecer
Después de un buen día [1], salía yo a eso de las 18:20 del curro de camino al piso. Había quedado con la dueña del piso a las 19 y quería llegar con algo de margen (se tardan unos 20 minutos). Me he subido al coche, he salido a la autopista para coger la circunvalación y ¡zas!
El acceso a la circunvalación no se movía y el sentido contrario tampoco es que estuviera demasiado fluido [2]. Y he pensado yo:
Así no llego ni de coña. Pero ni de coña. Y no quiero hacer esperar a la pobre señora.
Así que, he decidido dejar atrás mi salida pensando que en la siguiente podría coger un camino alternativo, que para algo tengo el GPS.
Ejem.
La siguiente.
Mala idea.
Recalculando.
Recalculando.
Siga 19km y salga por la salida...
Y eso de ahí delante... ¿PEAJE? Joder, joder, joder.
En el peaje he sacado el móvil para ver si encontraba el número de la señora para avisarla, pero no. Con el cambio de la tarjeta SIM, ni mi móvil viejo ni el nuevo tenían rastro de la llamada que me había hecho cuando llegué. Joder.
Joder, joder, joder.
Así que, he recorrido 19km en un sentido (joder, joder, joder), he pagado 2,10 euros con un billete de 20 en un peaje que temía que sólo aceptara tarjetas de crédito, de esos en los que la mía no funciona (joder, joder, joder). He recorrido otros 19km en el otro sentido (joder, joder, joder), he pagado 2,10 euros en el peaje de vuelta (joder, joder, joder)... ¿Y todo para qué?
Para llegar a otro atasco junto al Canal du Midi (joder, joder, joder). Pero éste al menos tenía algo de movimiento.
Y después de salir de todos los atascos, llego a la última rotonda y cojo la salida que no es (joder, joder, joder).
Al final, he llegado a mi casa a las 19:40. Ha habido un momento que hasta he pensado que igual debía seguir por la autopista hacia Andorra, dejando Toulouse atrás para siempre.
Qué desesperación pensar en la señora esperando.
Qué agobio, con lo que odio yo hacer esperar a la gente.
Qué vergüenza pensar que me estuviera esperando.
Qué ganas de morirme allí mismo
Y para que os descojonéis un poco, mi ruta. Brillante.
Ver La odisea en un mapa más grande
[1] Encontrar piso es lo que tiene. Aunque eso lo contaré cuando tenga las llaves en mano y haya acabado la mudanza. Allá por el domingo 20, supongo.
[2] Eufemismo para "estaba más parado que... ¿una estatua?". ¿Existe esa frase?
TAPÓN
El acceso a la circunvalación no se movía y el sentido contrario tampoco es que estuviera demasiado fluido [2]. Y he pensado yo:
Así no llego ni de coña. Pero ni de coña. Y no quiero hacer esperar a la pobre señora.
Así que, he decidido dejar atrás mi salida pensando que en la siguiente podría coger un camino alternativo, que para algo tengo el GPS.
Ejem.
La siguiente.
Mala idea.
Recalculando.
Recalculando.
Siga 19km y salga por la salida...
¿¿¿¿19km????
En el peaje he sacado el móvil para ver si encontraba el número de la señora para avisarla, pero no. Con el cambio de la tarjeta SIM, ni mi móvil viejo ni el nuevo tenían rastro de la llamada que me había hecho cuando llegué. Joder.
Joder, joder, joder.
Así que, he recorrido 19km en un sentido (joder, joder, joder), he pagado 2,10 euros con un billete de 20 en un peaje que temía que sólo aceptara tarjetas de crédito, de esos en los que la mía no funciona (joder, joder, joder). He recorrido otros 19km en el otro sentido (joder, joder, joder), he pagado 2,10 euros en el peaje de vuelta (joder, joder, joder)... ¿Y todo para qué?
Para llegar a otro atasco junto al Canal du Midi (joder, joder, joder). Pero éste al menos tenía algo de movimiento.
Y después de salir de todos los atascos, llego a la última rotonda y cojo la salida que no es (joder, joder, joder).
Al final, he llegado a mi casa a las 19:40. Ha habido un momento que hasta he pensado que igual debía seguir por la autopista hacia Andorra, dejando Toulouse atrás para siempre.
Qué desesperación pensar en la señora esperando.
Qué agobio, con lo que odio yo hacer esperar a la gente.
Qué vergüenza pensar que me estuviera esperando.
Qué ganas de morirme allí mismo
Y para que os descojonéis un poco, mi ruta. Brillante.
Ver La odisea en un mapa más grande
[1] Encontrar piso es lo que tiene. Aunque eso lo contaré cuando tenga las llaves en mano y haya acabado la mudanza. Allá por el domingo 20, supongo.
[2] Eufemismo para "estaba más parado que... ¿una estatua?". ¿Existe esa frase?
lunes, 7 de febrero de 2011
El cuento de la estafa
O de cómo si algo es demasiado bueno para ser cierto, lo más probable es que no lo sea.
Porque claro, con esas fotos...
Y ese precio...
¡¡¡600 euros, todo incluído!!!
Así que, la prota de nuestra historia, toda ufana pero con pocas esperanzas escribe al e-mail de contacto preguntando si el apartamento sigue libre. Y al día siguiente recibe la siguiente respuesta (acompañada de más fotos):
Thank you for your interest in having my place for rent; it has 2 Bedroom and 2 bath and fully equipped kitchen and it's situated on: 26 Allée de Barcelone, 31000 Toulouse.
I have moved to London, United Kingdom, about 4 months ago, with my husband, when I accepted my new job. I decided to keep the place because I wanted to have a comfortable and familiar place to stay when I will get back so I decided not sell it, I will just rent while I'm London. It may take up to 5 years. I will solicit for your absolute maintenance of the place and want you to treat it as your own.
The money are not the main problem I am looking for a responsible person that can take care of property. The place is available and it has not been rented before. You can rent it for the period of time suitable for you of course. You can start with a basic 3 months and we can renew the agreement any time you want.
I'm being selective so please send a description of what you do and why I should rent the place and anything else that might give you the upper hand. The Tenancy Agreement form will be forwarded to you, which would guarantee your entry to the place on the day of your arrival.
The rent for 1 month is 600 EUR including all utilities (water, electricity, Internet, cable, 2 parking spots, air conditioning). You can move in the apt in the same day when you receive the keys. I have ready all the necessary rental documents. The only problem is that I'm the only person who has the keys but I hope that we will find a way to solve this situation. I will really appreciate a response if you decide to rent the place.
Above all things, this is a great place and opportunity for someone. Hope to hear back from you soon!
I've attached the pictures of the apartment...I hope you like it. You'll receive the flat fully furnished and fully equipped like into the pictures
La joven doctora no cabe en sí de gozo. 600 euros por todo, internet incluída. Y bueno, que le pidan que convenza de su idoneidad para alquilar el piso es un poco raro, pero es cierto que en los EE.UU. no es una práctica muy rara. Así que responde, poniéndose como la mejor inquilina ever, mientras se pregunta cómo diantres van a poder hacer la entrega de llaves (¿a cuánto dices que sale un EasyJet a Londres?).
Que conste que aquí la prota empieza a notar un runrún en la boca del estómago. Como de que hay gato encerrado.
Poco después, recibe otra respuesta:
I am very happy that I speak with such a reliable person. I have a very busy schedule at my office and I really can't come to meet you. I can deliver you the apartment keys by mail and you can visit it. The rent period is between 2 months and 5 years.
The deposit will not be necessary. We will use the services of Money Bookers, who will be in charged of payment and the delivery of the keys.
Here's my suggestion:
* To start this transaction i will need to know your full shipping information, full name, full shipping address to proceed with this deal .
* A soon as I got your e-mail I will go to Money Bookers to deposit the apartment keys on your name and address. Then they will send you a e-mail with a payment invoice for 1 month rent.
* Your money will be kept by Money Bookers in their safe account.
* A soon as Money Bookers will receive the money from you, they will send me a e-mail for confirmation.
* I will proceed with delivery of apartment keys.
* You will receive the keys of apartment, visit it and e-mail me if everything is okay
* After I get from you the acknowledgment that my apartment will fit to you, I will contact a local notary for the rent contract.
* I will send you, by mail, the original contract for signing.
* You will sign the contract and keep one contract for you and one contract you will have to mail me back to London.
* After everything is complete you will have to e-mail Money Bookers to confirm that all is okay so they can transfer the money to my bank account.
I hope you will agree with my suggestion.
Also here you can find out more about the security of these transactions made through MoneyBookers https://www.moneybookers.com/app/help.pl?s=escrow&l=FR
Cheers!
Y aquí ya, todas las alarmas de la prota se encienden. Porque, ¿no decía la mujer que era muy selectiva? ¿Ya ha decidido que es la persona idónea? La joven doctora NO es tan buena. Y lo sabe. Mmm. Dudas. Preguntas. Como no se ve el horno en las fotos, decide usarlo como excusa para mandar otro mail.
Y ahí tenemos a la joven doctora que, como investigadora que es, decide hacer una labor detectivesca, con la imprescindible colaboración de su hermano, claro. Y hace una búsqueda en Google y aprende que estafador en francés se dice escroc. Y descubre que lo de MoneyBookers es una empresa, ¿cómo decirlo?, regulera. Y que la estructura del e-mail, del anuncio y de la forma de pago es una estafa de libro.
Así que, la joven doctora, aprendiza de Sherlock Holmes, se queda sin su maravilloso (pero falso) piso, pero conserva sus 600 euros y su orgullo por no haber caído en la estafa.
Moraleja:
Si es demasiado bueno para ser cierto, haz caso de tu instinto y di no. Y si te quedan dudas, busca en la red, seguro que no eres el primero al que intentan timar.
[1] Con un dormitorio separado, nevera, horno, congelador, amueblado... Esas cosas básicas.
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