Mil cajas cargadas en el coche. Una mochila, un trolley y un maletón que pesa un meño. Esto es una MUDANZA. ¿Y tendré que subirlo todo al piso? ¡Y para bajarlo dentro de dos semanas, cuando me mude al piso definitivo! Se me van a poner unos brazos...
Domingo, 10:30: Empiezo el trayecto. 4ºC.Domingo, 10:35: "M-guión-treinta" Jiji. ¡Mi GPS dice los guiones!
Domingo, 10:50: "por laguionuno" ¿La qué? Ah, la A-1.
Domingo, 10:55: 2ºC. Brr. Frío.
Domingo, 11:15: Guadalix de la Sierra. -2ºC. Y nevando.
Conclusión Nº1: Mi coche nuevo tiene una aerodinámica chachi. Los copos de nieve ni llegan a impactar en el cristal. Y no porque fuera muy rápido, no, que he sido híper prudente.
Seguiría la crónica del frío, pero creo que os aburriréis. Eso sí, la temperatura no ha pasado de los 5ºC desde que salí de Madrid.Conclusión Nº2: Soy una torpe del carajo. Por poco no consigo abrir el depósito de gasolina. Eso sí que hubiera sido gracioso.
Conclusión Nº3: En Burgos, bajo la nieve, hace un frío del carajo. ¿Por qué habré decidido parar aquí a echar gasolina? Bueno, pues con lo que he tardado en echar gasolina, ya me quedo a comer. ¡Canelones!
Seguimos ruta. Más nieve, más frío, más kilómetros. También niebla, que no lo había dicho.
Domingo, hora indeterminada. ¿Las 15:00 o así?: Ya cerca de Irún, decido seguir las señales en lugar de las indicaciones del GPS. Y el GPS se vuelve loco:
"Recalculando. Por favor, intente volver a la ruta marcada en la pantalla. Recalculando. Por favor, intente volver a la ruta marcada en la pantalla..."
Hasta que volví a otro punto de la ruta original. Pero oye, la cosa esta funciona. Llegué sin dar ni una sola vuelta.
Domingo, 15:45: Llegada al hotel. ¡¡La habitación es la de la foto de la web!! Los de hotel son majísimos. Me imprimen un documento by the face. Y la wifi funciona. ¿Y si me voy al cine? Uff, pasando, que estoy muy perra. Voy a mirar dónde puedo cenar.
Domingo, 17:30: ¡Oh! Sitio chachi. La vinoteka. ¡Oh! Risotto de txipirones. Ñam. Qué ganas. Ya tengo sitio. Y está en frente del hotel.
Domingo, 19:30: Mierda. El restaurante está cerrado los domingos por la noche. Vamos a buscar otras opciones... Cerrado. Cerrado. Cerrado. Cerrado.
Conclusión Nº4: En Irún, los domingos por la noche, no cena fuera de casa ni Dios.
Domingo, 20:30: Pues vamos a preguntar en recepción. Vale, o el centro comercial o un bar a un par de manzanas.
Conclusión Nº5: En Irún, los domingos por la noche, durante el partido del Madrid contra el Osasuna, no cena fuera de casa ni Dios. Pero todos están viendo el fútbol en el único bar que está abierto para cenar.
Domingo, 20:45: Después de una vueltita por Irún, acabo en el centro comercial, donde me zampo un megabocata de pechuga, bacon, queso y ali-oli por 5,50. Eso sí, como pidas algo para beber, prepárate. Un zumito de melocotón, 2,15.
De vuelta para la habitación y buenas noches. Sí, en medio ha habido ducha, tele, internet, etc. Pero tampoco querríais una crónica TAN detallada, ¿no?
Lunes, 08:00: Rise and shine! Bueno, shine, lo que se dice shine como que no. Pero bueno. Hop, hop! A la ducha.
Lunes, 08:30: Desayunando. Jo, qué majos son los del hotel. Me han puesto en una mesita junto a la chimenea. Qué guay. Vale que era la única desayunando, pero jo, me ha molado.
Lunes, 08:55: Al coche. Y vuelta a la carretera.
Conclusión Nº6: Soy idiota. ¿Por qué pagué con todas mis monedas el bocata de ayer?
Conclusión Nº7: Los peajes franceses NO aceptan mi tarjeta por ser Visa Electrón en lugar de sólo Visa. ¡Viva y bravo!
Lunes, 09:25: Mi GPS dice que las máximas son 130. Pero las señales indican 110. Mmm. Pues a 110, que no quiero que me multen.
Lunes, 09:45: ¡Oh, una señal que lo aclara! Es 110 con lluvia y 130 en seco. ¡Mola! ¡Y el coche tira! Es un jabato.
Conclusión Nº8: Mi coche nuevo ya tiene nombre: "El jabato negro". Ale.
Lunes, 09:55: Obras. ¡Adiós, segundo carril, adiós! Hola, camiones. Hola, circular a 90km/h.
Lunes, 10:20: Fin de las obtras.
Lunes, 11:15: Frío. Mucho frío. -3ºC.
Lunes, 11:20: Más obras.
Lunes, 11:25: Mierda. No voy a llegar a las 12. Mierda, mierda, mierda.
Lunes, 11:35: Toca llenar el depósito. ¿Cómo se dice diésel en francés? ¿Y gasoil? ¡Oh! Un cartel con precios de combustibles. Pues vale, pues se dice gazole. ¿Y surtidor? Vale, pompe. De momento sobrevivo. Y de paso me voy a comprar un sandwich [1] no vaya a ser que llegue muy tarde y no me dé tiempo a comer.
Lunes, 11:40: Último peaje. Y no hay ninguna cabina con personita. Y no hay para monedas. ¿Y qué hago ahora? Pues habrá que probar con la tarjeta... No. Aquí tampoco. ¡Viva y bravo!
Lunes, 11:45: Salgo del peaje después de quedar como una idiota. Y creo que los conductores de tres o cuatro coches se han cagado en todos mis muertos. Pero bueno, tampoco he causado una cola enorme. Y yo he puesto el warning inmediatamente.
Lunes, 12:00: Je suis arrivée à Toulouse! Lo que no significa que haya llegado al piso. Claro.
Lunes, 12:15: Llego al piso justo cuando me está llamando la señora. No se lo cojo, que le va a costar una pasta y al fin y al cabo, yo ya estoy aquí. Bueno, aquí, es un decir. Cuál de estos edificios es la "Résidence Diego Velasquez" [2]. A ver, Pablo Picasso 1, Pablo Picasso 2... Joder, qué frío... Allí. ¡¡¡BIEN!!!
Lunes, 12:20: Me enseña la casa. ¡¡Me ha tangado con la nevera!! Bueno, no pasa nada. Son dos semanas. No merece la pena pelear. Y menos en un idioma que tengo oxidado.
Lunes, 12:22: Le pago. Me enseña el cuarto de las basuras. Me enseña la plaza de parking con el acceso más difícil EVER. Desistimos y aparcamos en una de las plazas para visitantes. Y me dice que no me preocupe. No hay lavadora. Tampoco en el sótano del edificio. A una manzana y algo sí. 3,30 un lavado en una lavadora de 7kg. 0,90 la secadora. Pues nada, me tocará venir... Abierta hasta las 23h.
Lunes, 12:55: Subo el maletón verde y una caja. Sacar el maletón verde del coche ha sido como para grabarme en vídeo para descojonarse después. Jiji. Pero he podido! Y no me he hecho daño. Aunque seguro que algún moratón sí.
Lunes, 13:00: Llamadas para decir que todo bien. Internet. Vaguear. Debería subir las cajas.
Lunes, 14:00: Venga. Ahora sí que sí. A por las cajas.
Lunes, 14:35: ¡¡Cajas en el estudio!! De premio: el sandwich de la gasolinera y una coca light que traía de casa.
Conclusión Nº9: A veces mola ser previsora.
Lunes, 15:00: Al banco. Sucede la siguiente conversación (en francés macarrónico por mi parte, en francés por parte de una chica súper amable que me habla despacio cuando ve que, en fin, que mi francés da vergüenza)
-- Querría abrir una cuenta.
-- Lo siento, necesita cita previa.
-- ¿Y para cuándo podría dármela? ¿No para hoy, verdad?
-- Déjeme un segundo que voy a ver.
-- (...)
-- Suba conmigo.
Abro la cuenta con el director. Me cuentan las cosas. Quedamos en que la tarjeta me la mandarán al piso definitivo cuando tenga la dirección. Y ellos mismos me gestionan el assurance d'habitation[3] que necesitaré. Además, me meten en el programa joven y cuando se me acabe, el próximo año, me meterán en el programa especial para profesores e investigadores del CNES. ¡Mola!
Conclusión Nº10: Me mola la chica del banco. Si todos los franceses son igual, se va a desmontar el tópico.
Lunes, 16:00 Al Carrefour. ¡Oh! ¡Tienen macarons! Voy a sacarles una foto para el blog.
-- ¡Está prohibido hacer fotos! -- me dice un guardia trajeado.
-- Perdón. No lo sabía. Ahora mismo la borro.
(Click, click. Mierda, he hecho otra sin querer. Joder. Y ahora no se deja borrar. Dos minutos después...)
-- Ya está.
(Mirada de odio por parte del señor. Sniff. Me quiero morir de la vergüenza).
Conclusión Nº11: No, no todos los franceses son iguales.
Conclusión Nº12: Y no se pueden hacer fotos en el Carrefour Market.
Lunes, 16:05: ¡Los kiwis se venden por unidades! Y aquí no hay guantes para coger la fruta. Pues nada, así y listo.
Lunes, 16:06: Espinacas. Quiero espinacas. Uy, pues si caducan mañana, casi que no.
Con mil cosas me acerco a la caja. Voy poniendo las cosas en la cinta mientras la cajera cuenta dinero de la caja. Acabo, paso y me pregunta si quiero la tarjeta. Digo que sí y me da el papel para rellenarlo mientras ella va pasando la compra.
Conclusión Nº13: Decirle a la cajera que no te acuerdas de tu dirección (a la que te acabas de mudar y es temporal) provocará en ella una mirada de incredulidad, hartazgo y miedo. Casi como si fueras a atracarla.
Conclusión Nº14: Si te acuerdas 10 segundos después, los niveles de miedo e incredulidad de la mirada subirán a cotas estratosféricas. Aunque te dará el papel y acabarás con tu tarjeta de fidelización.
Lunes, 17:50: Todo en casa. Todo organizado. Paso de abrir la maleta grande, que luego no la voy a poder volver a cerrar. A ponerme al día con el correo y demás. Y escribir todo lo que me ha pasado.
Lunes, 17:55: ¡Mierda! Se me ha olvidado comprarme la tarjeta prepago para tener número de móvil francés. Pues bueno, pues ya será mañana.
Lunes, 18:30: Infusión de naranja y especias mientras escribo. Está buenísima.
Lunes, 20:00: Acabo de escribir esta entrada. Y estoy agotada.
Lunes, 20:20: ¡Skype funciona! :)
Lunes, 20:40: Le doy por fin al botón de publicar. Volcar las fotos de la cámara y subir algunas ha sido lento. Sobre todo lo primero. No sé por qué. Toca mirar pisos online. Y mañana ir a verlos. Si salgo pronto del curro, claro.
¡¡Por favor, que esto no sea así todos los días!!
[1] Sanwich de pan polar con pollo ahumado y tomate. Suena bien. 4,30. ¿Cuánto cuestan los sandwiches en las gasolineras en España? Es que después del bocata de Irún ya no soy objetiva. ¿Me han estafado? Era el precio marcado, que conste.
[2] Sí, escrito así.
[3] Además del seguro del propietario, tendré que contratar yo un seguro para cubrir posibles daños a los vecinos. Joder. Esto es un no parar de soltar pasta. Ohm. No hay dolor. Ohm.
